
Ayer iba ensimismado en pensamientos y reflexiones, nimias o triviales, quizá existenciales o formativas para el espíritu, en fin, que no iba pendiente de la realidad que me rodea cuando...
un vehículo de color blanco frena bruscamente, me pita repetidamente y el conductor me hace aspavientos con los brazos. Estoy frente a él, en mitad de la carretera, ha estado a punto de arrollarme y llevarme quien sabe a donde.
Doy gracias a Dios por no haber sufrido un accidente, por estar vivo, ¿quien sabe? podría haber muerto, por salvarme...
Paso y miro el vehículo con el que me he enfrentado, en sus cristales traseros cuelgan dos hojas de papel con un mensaje:
LA RELIGIÓN ES LA BASE DE LA IGNORANCIA.
¿Soy un ignorante?